Es una ciudad de la Provincia de Córdoba (Argentina), perteneciente al Departamento Colón.
Se encuentra ubicada a los pies de las Sierras Chicas, 35 km al norte de capital provincial.
Está asentada sobre una ladera y converge sobre el arroyo que lleva su nombre, también llamado Isquitipe por los pueblos Sanavirones.
En Cabañas La Joaquina contamos con 4 Cabañas totalmente equipadas para 3 y 4 personas.
🏊♀️Piscina con borde infinito, toallas de pileta
🌿🕊Parque
🧺Sábanas y toallas
🛏Sommier, ventanal con vista a las sierras🌄
🌬Aire Acondicionado frío / calor.
♨️ Calefactor a gas
🚘 Cocheras cubiertas
✳Wi-Fi
📺 Smart TV con Netflix y tv por cable
🧂Aceite, vinagre, sal y condimentos
🍗Asador individual en cada cabaña (Disponibilidad de olla al disco)🫕
🆘️ Servicio de emergencias
🚨Alarma en cada cabaña
🐕🦺se aceptan mascotas.
Temporada 2025/26 (por noche)
Cabañas 1 y 2
Para dos personas: $90.000
Para tres personas: $105.000
Para cuatro personas: $120.000
Cabañas 3 y 4
Para dos personas: $80.000
Para tres personas: $95.000
Estadía mínima 3 noches
Check-in: 14 hs
Check-out: 10 hs
Late check-out (después de las 10 hs. hasta las 20 hs.) $50.000 extra hasta las 20 hs. (a confirmar según disponibilidad)
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Tierra de sanavirones y comechingones, sus primeros habitantes trabajaron la tierra, construyeron viviendas semi-enterradas, de madera y paja y transitaron sus montañas dejando huellas de su cultura agroalfarera en cuevas, morteros naturales y puntas de flecha.
Con la llegada de los conquistadores crece como una aldea espontánea. El territorio fue entregado a Juan de Soria, cofundador de Córdoba. Pero con el transcurrir de los años llegaría a manos de Juan de Ceballos. A principio de 1830, Río Ceballos comienza a conocerse en otras ciudades del país y se convierte de a poco en uno de los centros turísticos más visitados de la provincia, por infraestructura hotelera, la belleza y la experiencia de sus paisajes naturales.
Crece así como una ciudad turística, con casonas señoriales que la destacan por su infraestructura arquitectónica y también por ser un destino tranquilo y hermoso.
En los años 60 y 70 la actividad turística se amplía y llegan familias de todas partes, que repiten sus vacaciones en los mismos hoteles o casas de alquiler. El Casino es también una atracción para los fines de semana. Y el Dique junto a las costaneras se vuelven lugares de encuentro y recreación, además de práctica deportiva.
La dictadura Cívico – militar golpeó a la ciudad como a todo el país. Numerosas agrupaciones políticas, gremiales y sociales concentraban la participación de jóvenes, trabajadores, militantes, que fueron perseguidos y desaparecidos.
La recuperación de la democracia convocó a la comunidad a unirse en el reclamo de memoria, verdad y justicia, a la vez que celebrar la reconstrucción de una etapa donde se respete la constitución y el Estado garantice el cumplimiento de los derechos de toda la ciudadanía.
Poco a poco la actividad de la ciudad fue cambiando. Se instalaron familias que venían desde Buenos Aires, Rosario y otros centros urbanos, buscando tranquilidad. También personas que trabajando en la capital cordobesa, preferían tener sus casas en un lugar más cercano a la naturaleza. Crecieron otras actividades productivas, como algunos cultivos e industrias. Siempre acompañados de un sector comercial muy importante y una oferta gastronómica de excelencia.
Muchas organizaciones sociales fueron consolidando sus espacios de trabajo: centros vecinales, agrupaciones de jóvenes, organizaciones de derechos humanos, mujeres, vinculadas a la infancia, la discapacidad, la recuperación de la memoria de pueblos originarios, bibliotecas populares, clubes, organizaciones territoriales en los barrios, agrupaciones gauchas, iglesias de distintos cultos, organizaciones ambientalistas.
Hoy es una ciudad cosmopolita y multicultural. Conserva el encanto y la magia de sus montañas y su río. Se plantea el desafío de generar políticas públicas que resguarden el monte nativo y promuevan un desarrollo local sostenible. Y también modos de convivir desde donde construir una identidad compartida. La historia recorre los senderos de la ciudad, con una mística que despierta emociones en cada rincón. Las calles, las plazas, las costaneras, los paseos, las ferias, los centros culturales, la capilla histórica, sus grupos de teatro, sus artistas, sus emprendedores, sus deportistas, y sus trabajadores de cada día, construyen una trama gentil y colorida, que vuelve a la ciudad un lugar especial.